jueves, 14 de abril de 2011

Un poema de Francis Mestries

LOS DOS JINETES


Al fondo de mi sueño hay un campo baldío

En un arrabal de ciudad desollada

Bajo una luna gélida

En su claro hay un jinete de armadura

negra al oriente

Y un jinete blanco con la espada en alto

Al poniente

Y presiento el despeñadero de los cascos hacia mí

-toque de queda redoble de metralla-

Y no existe la huida porque la tierra

Es lápida de cemento a mis pies

Pues extravié mis pasos en una estrella extinta.


En mi país la espada y la pared han cavado

Gemelas sepulturas

En mi país lo blanco es negro y lo negro es blanco

El canalla es honrado y el justo ajusticiado

Estallan pústulas donde quiera que le toques la piel

Escurriendo resentimiento

Y erupciones de ira

En mi país danza una zarabanda endiablada

Mictlantecuhtli

Sobre ojos vidriosos polvo de huesos

Y cuerpos-costales rotos en carretada

Y su pareja Tlaltecuhtli emergió del abismo de los siglos

Para tocarle con su flauta de tibia

Y su hocico de dientes pelados.

Agita su falda de calaveras

Y con sus garras va escombrando cadáveres

La afanadora de la tierra

La devoradora del disco solar.

De tu boca sale el ombligo que nos nutrió en tu seno

¡O madre feraz y despiadada!

Tus hijos andan dispersos y errantes

Tras inexistentes milpas y espejismos de pirita

Mientras los conquistadores de hoy

Montados en sus corceles de oro

Van derrumbando este país con furia ciega

- toque de queda redoble de metralla-.

Aún en la más negra noche

Cuando no queda ni uña de luz macilenta

De esperanza

De pronto un destello

Un diminuto parpadeo

Llama de vela en un ataúd

Asoma una estrella lejana

Como farol boreal en la tormenta.

lunes, 21 de febrero de 2011

Dos poemas de Carlos Alberto Cárdenas

ESCUCHANDO A LOS RED HOT CHILI PEPPERS PIENSO EN TI Y EN JIRAFAS VERDES

Me pierdo en mí, en mis recuerdos, en esa canción que no dejabas de cantar con tanto ahínco aunque no sabias que rayos decía.

Abro mis heridas para que salgan rencores, reproches, pus y jirafas verdes.

Era tu niño y tú eras como mi madre, el saberte cerca, segura, mía, sólo mía, me hacia fuerte, fue tan duro seguir mi camino sin que estuvieras a mi lado, cruel como sólo la vida lo puede hacer.

Crecimos, descubrimos el mundo, construimos nuestro paraíso, encontramos el secreto de la luna, tú creyendo ser hippy y yo queriendo ser tú.

Eras mi heroína y yo un fanático tuyo, yo descubría la poesía en mi y tú la filosofía, nuestras locuras brillaban con la fuerza de cien mil dioses, yo abandonaba la vocacional, y tu adoptabas la poesía y la ternura de una flor.

Me perdía en el infinito y tú en tu dolor, pensábamos que el mundo era estúpido y que tenía el placer de tenernos aquí.

Para que querer al mundo si te tenía, estúpido como hombre y animal, encerraba mis deseos en una simple guitarra mal afinada y tú explotabas mis sueños, ten mis manos, mi arte, mi aire, ten y disfrútalos, ¿más, quieres más?, llévate mis discos y pinceles, mi locura y soledad, a mi terapeuta y un amigo.

Arráncame la piel, los ojos, la mente, clávale el diente a mi corazón, no te bastó el mundo que te di.

Te fuiste sin poder decirte adiós, regresaste y te llevaste mi paz, exprime mi alma hasta la última lágrima, ¿qué más quieres de mí?, ¿no te bastó mi mundo, mi piel, mi esencia?

A lo lejos escucho esa triste canción, regresaste, quiero pensar que regresaste, que fingirás otra vez lo que fingiste ser, pero esa puta jirafa verde que sube el volumen me dice que me olvide y prenda fuego a la casa.


GURÚ

Disimula su miedo al tiempo, fruto maduro, flor de sol, viene, corre, ríe, vuela, se enfurece, arrebatadora, sensual, simple, alegre.

Me asusta este sentimiento, parezco un niño de primaria enamorado de su maestra, contabiliza mis sueños, hace ajustes en mi esperanza, flota entre mis desvaríos y mis mañanas de resaca, dedicada, coqueta, frunce el ceño y me abraza,

Sal de mi, sal, por favor, recógeme, acúname en tu pecho, arrúllame, anestésiame el corazón, no quiero sentirle cerca, espere, sólo un poquito, arráncame la vida, las letras que aún no escribo, estrélleme contra el pizarrón y pinte sus deseos con mi sangre, escuche, sienta, olvide esto y mejor dígame porque no me cuadran mis cuentas.

jueves, 3 de febrero de 2011

Un poema de Marlene Herrera

LA RAZON DE MI VIDA ERES TÚ (parte uno)


Los eternos momentos que has penetrado en mi ser

En este ser que solo me tienes conquistada por ti

Tu sola presencia irradia luz interior

Tu sola presencia penetra en mí en

El sol

El calor de esos sentimientos

Que son a flor de piel.

A flor de piel.

Estas son las melodías de mi corazón a tu alma

A tu tesoro interior.

Y esos magníficos colores atados a ti

Y cuando te vi me enloquecí, cuando te vi llore de alegría

Todo es más fácil ahora ya que te tengo enfrente de mí.

Quiero conquistarte, quiero elevarte a lo más alto del cielo.

Y cuando estas cerca de mí, con la historia amorosa descrita en esas páginas blancas

Que ahora son paginas solo nuestras, solo nuestras.

lunes, 31 de mayo de 2010

La Televisión

del libro ENSAYOS Y POEMAS DEL MÉXICO DECADENTE.

Por Fernando Díaz Ziehl

Alta definición y sonido envolvente,
por cable, infrarrojo o satelital,
cine, teatro o comedia,
farsa, circo o telenovela,
ya nada escapa a sus fauces
a México entero se lo tragó.

De ser instrumento de insana diversión,
al poder absoluto ascendió
y es ahora: asamblea, supremacorte y elección
juzga sin ser tribunal y sube o tira gobiernos
con calumnia o con remiendos
hace su voluntad.

Los ineptos políticos ya le hicieron el juego
y el trabajito;
y ahora se pelean la entrevista
por Adela o por la micha, o
por lo menos la desdicha
de una cápsula oficial.

Y el vidente y el oyente
asimilan todo sin selección,
lo mismo la analfabeta telenovela
que chismes, trucos y engaños
bajeza, fútbol y degradación
prostitución, perversión y fanatismo;
coloniaje, invasión y transcultura;
que van dejando secuela y
daño a toda una nación.

Se bombardea al televidente
con los anuncios mas extravagantes
haciéndole pensar y creer que la ingestión
de un producto, le dará belleza, paz e intelecto
que de prieto a güero pasara por la magia
de pastilla, loción o ungüento.

Que beber un licor es un portento
de alcurnia y vida digna
y el condón ultrasuave el instrumento
del placer y el gallardo comportamiento.

Y si de política se trata,
el buen gallo será aquel
que se rinda ante el cuarto poder
que sonría a la cuatro(camara 4),
que lo maquillen
para el retrato y
que sepa ser alburero y soez.

Es tal el poder estupidizante
de la infame televisión
que es instrumento de represión velada
cuando para completar la jornada
del día o de la vida
se le administra sin medida
al niño que llora o al anciano
que declina.

Se le usa de compañía,
en la casa, oficina, hospital o negocio
y es una sana costumbre
mantenerla encendida
día , tarde y noche.

La familia se reúne
en torno al aparato
y ya no existe convivencia
solo una mansa audiencia
viendo, asimilando, obedeciendo,
soñando, copiando, comprando.

Los astutos empresarios televisivos
ya son Dones y Mercenarios
pueden exaltar o hundir personajes
y cobrar la factura al pueblo
que con gusto y sin repelo
habrán de sufrir el desvelo
de una magra transmisión.

Y están ideando la forma
de que la educación publica
sea elevada a rango
de microonda viciada
vendida y controlada
por Chapultepec y el Ajusco
y así completar el circulo
de cárcel, audiencia y dominio
de un pobre o miserable niño
que tuvo por mala suerte
y destino
nacer en suelo mexicano.

Y así sigue el ciudadano, de manera automática
encendiendo con el día la caja bruta
para conocer hasta la ruta
de ir a la escuela o trabajo
e ir contando las horas
de regresar al hogar
y así poder disfrutar
de la inmunda programación
que sin saber lo convierte
en ruin, ignorante e idiota.

Y si las fechas le infunden melancolía
grita con inconciencia palabras duras
como Independencia, Revolución, Educación,
Justicia o Bicentenario; y aun no concibe
que en el minúsculo control infrarrojo
está la solución:
solo basta pulsar la tecla roja;
la que dice: YA BASTA DE VER TELEVISIÓN.

lunes, 3 de mayo de 2010

Un poema de Eric Martel (en el Atrio)

T.R.E.


Hemos enderezado;

Hemos aprendido a correr;

A subir caballos, camellos, elefantes….

Representar noestro gernio;

Dirigir carreta con cabellos;

Subir a bicicletas;

Manejar en coches;

Viajar en aviones;

Surfear en internet;

Y visitar otros planetas;

La humanidad vive un train rapido evolutivo,

el cual siempre, sube y baja las escalejas de su historía.

sábado, 1 de mayo de 2010

Dos poetas de peso (sobre el ring)

Dos contendientes en Faro Tláhuac


Golpeadora

Por Hayde Ramos

Mis pies no tienen las rayas

ni los dactilares comulgan

con la geografía que fui,

perdí manos y cara,

desaprendí a las mujeres que conocía,

sus palabras y rostros,

como loca caminé una vez más

entre ellas.

Mis piernas dejaron de sostener las murallas,

tu MURALLA

me caí de la pendiente de la vena aorta

deje de ser.

Quienes me aman

gritaron fuerte mi nombre,

cumplí maleficios por torpe,

reafirme teorías por triste,

por el silencio

que inundo las calles y casa,

creí que ningún pedazo de tierra sostendría mi voz.

Y no me caí,

no me caeré,

para tí escribo, la que escondió sus palabras

tras todas las bocas.

Tu muralla, que hace barcos con el pellejo del corazón

nunca será el desaliento de mis gaviotas,

caníbales hambrientos, siembras

caníbales hambrientos, cosechas.

El viento de tu isla repetirá el secreto,

conocerás la negrura, y ahí no podrás

jamás volver a romper el horizonte

de ningún ave que no sea tuya,

no todos los sueños son para ti,

aunque vuelen por tu cielo.





Un poema de Hortencia Carrasco


XV

Salgo de una casa intoxicada

lo que hay en ella son agrias sustancias.

Quien mire por las ventanas

conocerá las paredes llenas de ámpulas.

Salgo de la casa.

Imagino asnos que ríen

cuando dejo caer mi ropa

¿qué tiene mi ropa si es sólo

un conjunto de telas ajadas y simples?

Pero los asnos pasan y ríen

elevan las orejas como si quisieran escuchar

el crujir de mis entrañas o mi ropa.

No lo sé.

Ahora no puedo abandonar la casa.

Mi cuerpo se amotina cerca de la puerta

Ya no quiero repartir mis ojos

porque entonces tendré que aprender

a descuartizar los saludos de las tejas

a afilar mis uñas con los rostros quebradizos del concreto

a contener el canto de un gallo que desquicia los relojes.

Vuelvo a la casa.

La desolación se amontona en este baldío

quisiera gritar a las horas que detengan el galope

el tiempo es un caballo que cabalga en nuestra carne.

Quisiera admitir que deseo ser aquel gallo

o algún asno imaginario para reírme también

o ser esa mujer de húmedas facciones que el cielo libera

aunque después un estanque despiadado me arranque los cabellos.


Poema de Marisela Ríos